
Recuerdo que cuando era pequeño, alla en los 80, el año 2000 era algo lejano y imaginaba que para esa época, los coches volarían y estaría plagado de robots por las calles y los viajes espaciales estarían a la orden del día.
En el cine el año 2000 ha representado el futuro y ha sido visto de muy diferentes maneras en distintos trabajos.
No cabe duda de que Frizt Lang y su
Metropolis sentaron las bases de la ciencia ficción en el mundo del cine. Ya en 1926, mientras rodaba la película, se imaginaba como sería el mundo 100 años despues en 2026. Ciudades enormes, robots, rascacielos, ciencia y segregación social marcan la visión del alemán.
En el 56 llega la adaptación al cine de la novela de George Orwell
1984, dirigida por Michael Andersen (Orca: la ballena asesina), remake en el 84 por Michael Radford (
El mercader de venecia) que introduce el concepto de vigilancia continua, el estado como el gran hermano y, de nuevo, la distancia entre clases sociales.
Una idea similar pero con tintes más fascistas es utilizada en
V de vendeta, que si bien el film de James McTeigue data del 2005 el cómic empezó a publicarse en el 82. La acción se dessarrolla en un hipotético año 1997 en una Inglaterra de post-guerra nuclear.
En el 68, la fina visión de
Stanley Kubrick nos trjo
2001: una odisea del espacio, una genial visión de máquinas inteligentes y el espacio exterior como una frontera rebasada.
En 1975 llegó
La carrera de la muerte del año 2000 de Paul Bartel con Sylvester Stallone (
Rocky y
Rambo) nos proponía unos bólidos involucrados en una carrera homicida al más puro estilo Karmagedon.

Allá por 1982, Ridley Scott (
Gladiator) imaginó un 2019 donde Harrison Ford (
Indiana Jones) mataba replicantes más humanos que los propios hombres en una tierra oscura y decadente, bajo una lluvia permanente e iluminación artificial, atmosfera muchas veces imitada por otras películas.
En 1984, una máquina de matar encarnada por Arnold Schwarzenegger (Conan) venía a visitarnos desde el 2029, donde hombres y máquinas estaban (o estarán) en guerra, en
Terminator de Oliver Stone (
Titanic).
En 1989 Michael J. Fox (
Mars Attacks!) viajaba en su DeLorean rumbo al 2015, en
Regreso al futuro II de Robert Zemeckis (
Forrest Gump), haciendonos desear a todos un monotatín volador o unas zapatillas con cordones que se ataban solos.

En el 93 Stallone volvería a un futuro dominado por la corrección política y las marcas comerciales para cazar criminales en
Demolition man, por Marco Brambilla (
Exceso de equipaje), y le devió pillar el gustillo porque en el 95 repitió viaje en el Juez Dredd, de Danny Cannon (
Aún sé lo que hicisteis el último verano), esta vez rumbo a un 2139 lleno de mega-ciudades regidas por el crimen y la violencia.
Ya en el 95 Kathryn Bigelow (
El peso del agua) firmó
Días extraños donde la tecnología se mezcla con las drogas en un mundo de valores decadentes allá por el cambio del año 99 al 2000.
Y así es como la gente del cine ha visto el futuro que hoy es presente: muy avanzado tecnológicamente pero decadente y a menudo violento. En lo tecnológico acertanron a medias (aunque el recurrente coche volador aún no está entre nosotros). Esperemos que tampoco acierten el el resto.